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lunes, 21 de enero de 2013

Mi amor por la Manuela



Antes de nacer la Manuela, se me ocurrió que era necesario hacerle un homenaje a mi querida hermana Oliverio, sobre el hecho de su maternidad. Tenía unos cartones por tanto tiempo y sabía que las cosas que a veces no se ocupan y cuyo abandono produce remordimiento de conciencia, tienen finalmente un destino inesperado, que en el momento menos pensado se manifiesta. Esos huevos de cartón y esos tubos pesados que estaban en mi taller, darían forma a las figuras de Manuela y Oliverio. La figura de la Manuela está forrada por dentro con un lindo papel y, a través de un cristal cóncavo, se puede ver en su interior hermosos colores, y pienso yo, así mismo han de ser los mundos interiores los/as niños/as.








Manuela, única. Tenía la Manuela, mi sobrina,  pocos días de nacida y se me ocurrió que era la bebé de la familia y que no habría jamás ninguna como ella. Que de entre un montón de bebés en el mundo, ella venía a nuestra casa como un sol, para alegrarnos las rutinarias vidas de gente adulta que estábamos llevando. Y por eso le pinté de verde menta, color que me gusta como me gusta verle llegar a la Manuela a la hora del almuerzo.



Detalle de la figura de cartón de la Manuela.


Detalle de la figura de cartón de Oliverio.

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